Tu problema es cosa de dos… y el suyo también
© José Bustamante, psicólogo y especialista en sexualidad y pareja.*
Cuando un miembro de una pareja tiene un problema sexual, ¿es solo su problema? Rotundamente NO. Habrá quien esté empezando a fruncir el ceño, quizás incluso preguntándose con cierto mosqueo: “¿Acaso siempre tiene que ser culpa mía?” No, yo no he dicho eso. Sin embargo, lo que sí digo es que cuando nos enfrentamos a cualquier problema sexual, sea masculino o femenino, las actitudes y conductas de ambos influyen. Aunque el síntoma recaiga en uno de los dos e independientemente de que el porcentaje de responsabilidad sea del 80-20, 50-50, 60-40 o 90-10, ambos tienen algo que hacer para superar la dificutad.
Tomemos, por ejemplo, el caso de una mujer que nunca ha podido tener orgasmos estando con su pareja. Digamos que necesita estar muy concentrada en sus sensaciones para llegar, lo que estando con él le resulta más complicado, entre otras cosas, por temor a lo que pueda pensar de ella. Imagina ahora qué pasaría si su amante, en mitad de las relaciones, se impacientara y le preguntara: “¿Te queda mucho?” o “¿acaso no te está gustando?” Evidentemente, no es él quien causa el problema, es algo que a ella siempre le ha pasado, pero facilitarle la solución, lo que se dice facilitarle, no lo está haciendo. ¿Queda claro que los dos tendrían que cambiar y trabajar algunas actitudes y comportamientos?
Fijémonos ahora en un caso de disfunción eréctil. Él se desploma anímicamente cuando su pene lo hace físicamente. Se siente triste, abatido, a veces enfadado consigo mismo y aparece la idea de que no es suficientemente hombre al no poder satisfacer a su pareja. Pero, ¿y ella? ¿Piensas que se queda tan ancha? Pues evidentemente no. La común es que lo viva fatal, en principio por como reacciona él, pero después también porque aparecen los complejos, esa dolorosa idea de sentirse poco atractiva y deseable para él. Los dos sufren o como poco se preocupan, sea por el problema en sí, sea por las reacciones de él, sea por temor a que esto pueda afectar su vida en común, sea por lo que sea, pero no lo viven bien.
En definitiva, un problema sexual es siempre un problema de pareja. Lo es porque ambos influyen sobre la manera en que se desarrolla, porque afecta a los dos, es decir, ambos sufren las consecuencias y porque, tarde o temprano, la relación va a verse afectada por ello, debido a que la sexualidad un potente catalizador de emociones. Me explico: cuando el sexo funciona tiene el mágico efecto de impregnar la relación de positividad y buen rollo, nos sentimos más felices y tenemos menos ganas de enfadarnos. De hecho, en algunas parejas ese buen sexo es lo que las hace funcionar (ojo, en ocasiones, esto puede enmascarar problemas de pareja que se sepultan bajo este buen clima). Pero un catalizador no distingue de emociones, así que cuando el sexo va mal, tiene la misma fuerza, pero en dirección contraria, es decir, el clima se enrarece, estamos más irascibles y saltamos a las primeras de cambio. En otros casos, dependiendo de la personalidad de uno y otro, no aparecen esos enfados, pero si una distancia que va enfriando poco a poco la relación. La experiencia me dice que ese frío silencio puede ser mucho más destructivo que una acalorada discusión.
Que bien acotado ha quedado esto, ¿no? Sin embargo, escucho voces discrepantes y quizás tengan razón. ¿Seguro que un problema sexual es siempre un problema de pareja? ¿Y cuando no hay pareja, qué pasa? Bueno, se podría decir que en ese caso no hay problema sexual, y la afirmación tendría algo de cierta. En la inmensa mayoría de los casos, un hombre con eyaculación precoz está tranquilo cuando no se relaciona con nadie (más que consigo mismo), una mujer con vaginismo, lo mismo. Aunque puedan preocuparse de cara al futuro -“¿qué haré si conozco a alguien que me guste?”- e incluso puedan vivirlo como una limitación -“mejor evito el sexo”-, lo que les sucede no necesariamente es un problema en su sexualidad presente.
Dicho de otro modo, puede que algunas personas tengan fobia al sexo, a sus erecciones, a sus genitales, rechazo a sus propias fantasías, anorgasmia o vergüenza a la hora de masturbarse, pero son las menos. La inmensa mayoría de problemas sexuales se hacen patentes cuando se tiene pareja estable o encuentros ocasionales. De hecho, cuando esto pasa, cuando alguien tiene un problema con su sexualidad en solitario, rara vez acude a consulta salvo que quiere “ponerse a punto” por si Cupido (el amor) o Baco (la lujuria) llaman a la puerta. Así que consideraremos esto como excepciones que confirman la regla.
En definitiva, avisada/o quedas: si crees tu pareja tiene un problema sexual, no dudes que también lo tienes tú, por lo que si quieres que se resuelva, aunque sientas que sólo te corresponde un pequeño 10% de responsabilidad en lo que ocurre, te aconsejo que te pongas con él/ella a remar para salvar las corrientes y llegar de la mano a la otra orilla.
* Ejerce en Alicante, Elche y online. Si quieres ponerte en contacto con él, entra en este enlace.
No estoy de acuerdo en que la culpa es de los dos,en absoluto. Hablemos de la disfunción erectil por diabetes, ¿que se puede hacer? ¿hay algún tratamiento efectivo? Gracias
Hola Teresa,
Siento si tras leer el post, te has quedado con la impresión de que culpo a los dos miembros de la pareja de un problema sexual. Nadie tiene la culpa de una disfunción eréctil, pero si hay comportamientos y actitudes que pueden facilitar o dificultar el vivir una sexualidad plena y gratificante.
En cuanto a la disfunción eréctil y diabetes. Es difícil dar una respuesta general, ya que dependerá de muchos factores el recomendar uno u otro tratamiento. Por ejemplo:
¿Hay también consumo de tabaco?
¿El paciente presenta se está medicando para la hipertensión (frecuente en muchos pacientes diabéticos)?
¿Tiene por lo general un buen control de los niveles de azúcar en sangre?
Mi recomendación es acudir a un médico, si es posible especialista en sexología, para evaluar los posibles daños en el tejido eréctil, arterias y sistema nervioso. A partir de aquí, se puede plantear si es recomendable el tratamiento oral (Viagra, Cialis, Levitra) o es necesario otro tipo de tratamiento.
En cualquier caso, es importante que ambos entendáis que el sexo va mucho más allá de una erección y una relación sexual con penetración. Él puede aprender a hacerte disfrutar sin necesidad de llegar al coito y desde ahí preservar su autoestima sexual, tú puedes ampliar tu universo sexual y entender que sus caricias, sus besos, el sexo oral y la masturbación son también formas de sexo y maneras igualmente válidas de decir “te quiero” con el cuerpo. Os aconsejaría acudir juntos a algunas sesiones de terapia sexual con un buen especialista en sexología.
Un saludo, espero haber sido de ayuda
Hola a tod@s
Estoy totalmente de acuerdo, yo pasé por una situación así, y me costó sudor y lágrimas que mi pareja reaccionara. Por suerte y con mucho trabajo estamos en el camino del reencuentro conociéndonos cada día más y mejor. El conflicto no fue por medicaciones ni nada por el estilo, por mi experiencia aseguro que lo peor es cuando hay reclamaciones, cuando bombardeas a tu pareja, y claro que me afectó su falta de apetito, al punto de hundirme en depresión, por que el hombre que más he amado en mi vida y con quien mejor me he sentido nunca, de repente no me tocaba, y mi mente parecía un caballo desbocado buscando respuestas que no hallaba en ningún lugar…
Llegamos incluso a dejarlo durante un tiempo, tenía claro que no quería estar sin él, así que me dedique a leer libros (Sylvia de Béjar, a tus libros les debo mucho), ir a la psicóloga, e iniciar terapias, hasta que conseguí salir yo a flote y con ello poco a poco mi relación, cambié mi actitud de enfrentar las cosas y comencé a buscar soluciones para ambos que ahora nos llevan a caminos insospechados de placer, donde antes recibía NO rotundo, y ahora recibo propuestas…
Me encanta leerte Sylvia, y leer tu blog con las opiniones de tod@s aquellos que quieren opinar con sus experiencias, pues son las que realmente pueden ayudar a otras personas, los consejos son soluciones y difícilmente se suelen seguir.
Besos guapa
Diana, aunque ha pasado unos días es que no me da tiempo a leer todos los comentarios… espero que lo leas porque me siento muy identificada contigo, antes de empezar a comentar en este maravilloso blog, había leído algunos comentarios tuyos y me alegro muchísimo de que te vaya mejor! Mi situación de pareja es parecida pero él siempre me dice que sí le atraigo pero que es muy introvertido a la hora de expresarse. Otro gran problema es que no vivimos juntos, aún no nos hemos independizado, esperamos hacerlo pronto… y claro, nos falta mucha intimidad.
Tengo claro que cuando los hombres son rechazados se sentirán poco deseados y queridos pero creo que la angustia que experimentamos las mujeres por lo mismo es mayor. Tuvimos que ir a terapia y la piscóloga me dijo que para una mujer es devastador no sentirse deseada por su pareja porque se supone que en ello depende parte de nuestra autoestima. Es la mujer la que normalmente regula las relaciones sexuales y para nosotras es bastante humillante que nos digan que no o la indiferencia. La psicóloga le propuso a él que ya que le cuesta tanto expresarse verbalmente (comentarios picantes, tener picardía, verbalizar claramente su deseo…) que lo hiciera corporalmente, que me tocara más en definitiva pero aún le queda bastante por deshinibirse o yo qué sé lo que le pasa…
Es realmente agotador tener que tirar siempre del carro… Me resulta muy difícil comprender una personalidad así… cuando mis amigas me dicen claramente que tienen al novio detrás de ellas como un perro… te preguntas ¿qué tendré yo de malo? intento racionalizarlo y hacerle caso a la psicóloga cuando me dijo que él fue así con sus anteriores novias porque él es así, no tiene nada que ver conmigo pero es difícil. En fin, en parte tengo muchas ganas de vivir con él por fin y aplicar el libro de “Deseo” pero ya veremos… desearme suerte!
Un saludo a todos
Totalmente de acuerdo Sylvia, puedo decirte que yo lo he experimentado en los dos sentidos, en el negativo y en el positivo, y ya lo creo que la pareja pude ayudar, tanto a que la cosa vaya a peor como a que vaya a mejor.
Buenos días a los que compartimos este interesante Blog,
A mi parecer nuestra sociedad sabe poco sobre la realidad del AMOR …
El sexo como el resto en la pareja es una cosa de dos, comparto totalmente la exposición de Sylvia, si hay amor real, el cual es confundido con necesidad no cabrían las frustaciones en las actitudes, con el amor saldría rápida la comprensión frente a un problema, sea el índole que sea, consiguiendo con ello fructuosos y rápidos resulados positivos, es más, posiblemente enriquecería situaciones que si no hubiera sido por un problema concreto no se habrían llegado a conocer…
Si hay real amor y autoestima se quiere lo mejor para el otro y también para ti, cuando hay necesidad y complejos se se esta a la defensiva provocando el efecto espejo o consiguiendo que el otro empiece a tener complejos entre otros…
Afectuoso saludo,
Cuando yo era pequeña me decian siempre que llegaba a casa con un golpe “dos no se pelean si uno no quiere”, pués creo que és aplicable a los problemas de pareja y en el tema sexyal tendriamos que aprender a decir “Aqui no se tienen relaciones si uno de los dos no quiere”, y eso mejoraria mucho las cosas, las parejas hablariamos, llegariamos a pactos, innovariamos y sobretodo seriamos felices y sexualmente activos.
Cómo siempre es un placer comentar con todos los interesantes post de Sylvia.
“Dos no se pelean, si uno no quiere” Muy bien traída la frase Katalluna de lo más oportuna.
Veamos… estoy de acuerdo en que cuando uno de los dos tiene problemas a nivel sexual eso afecta a los dos, no solamente a la persona que tiene el problema, pero eso no significa que sea un problema de los dos.
En el afán de intentar resolver un “problema” ajeno que hacemos propio, ya que nada sabemos sobre ello porque no lo padecemos, se puede caer en lo de “pues tienes que ir a ver a un psicólogo/sexólogo/médico”. No digo que no sea necesario a veces, pero la mayoría de los casos los problemas en la sexualidad de pareja no son una cuestión de blanco o negro, sino que la propia relación puede estar en el trasfondo de ese problema, y eso no es tan sencillo de ver ni de aceptar.
Por otra parte, para las personas que tienen problemas físicos o psicológicos definidos (ya sea anorgasmia, eyaculación precoz, etc), que les hace temer el contacto sexual con otra persona y que incluso pueden llegar a plantearse el disfrutar de su sexualidad únicamente en solitario, yo diría que también tienen un problema de sexualidad, en este caso no por presencia, sino por ausencia o evitación: no disfrutar de la sexualidad en su faceta social es también un problema.
Si además pensamos que darle vueltas al problema lo que hace es generar angustia, empiezo a preguntarme si realmente es buena idea co-responsabilizar al otro para intentar resolverlo, ya que ello requiere de mucha paciencia, mucho tacto y mucho cariño.
Pienso que la sexualidad es mucho más amplia, y que no todo se reduce a genitalidad u orgasmos, que hay otras formas de generar, sentir y disfrutar placenteramente, y que quizá, si en lugar de centrarse en el problema uno se centrara en aquello que le hace sentir bien, quizá se aligeraría esa carga de culpabilidad y le permitiría relajarse y vivir su sexualidad de otra forma.
Gracias por tu comentario AmaAlyna,
Tienes toda la razón en la idea de que la sexualidad es mucho más que genitales. Ojalá fuese tan sencillo como mencionarlo en terapia, en realidad ya lo hago, para conseguir que los problemas sexuales se esfumaran.
Sin embargo, no puedo estar de acuerdo en la idea de tratar de resolver un problema ajeno. Cuando un miembro de una pareja tienen un problema sexual, este es todo menos ajeno a la pareja, lo viven juntos cada vez que se encuentran o precisamente lo sufren porque se produce ese encuentro íntimo (falta de deseo).
De tus palabras, deduzco que no tienes una idea clara de lo que es una terapia sexual. Es en consulta, precisamente, donde abordamos los problemas sexuales de una manera amplia, teniendo en cuanta el como esta la pareja e incluso muchas veces, convirtiendo la terapia sexual, en una terapia de pareja.
Sea como fuere, si un problema sexual te preocupa, te angustia, no sólo es que sea positivo hablarlo con tu pareja, es fundamental, pero no tanto para responsabilizarla y en absoluto para pasarle la patata calietne, sino para buscarla como aliada en la solución.
Es cierto Jose Bustamante, no he estado nunca en una terapia sexual y no sé como se enfocan, pero tampoco me había parecido que el artículo hablara sobre terapia sexual, sino sobre problemas sexuales. No todo el mundo asiste a terapia sexual cuando tiene un problema íntimo, y no todos tienen el apoyo de la pareja. Quizá sea una cuestión de términos, y en lugar de hablar de responsabilidad podríamos hablar de eso precisamente, de apoyo.
Me alegro de que las terapias se enfoquen hacia la globalidad de la relación, no solamente en el tema sexual, ya que hay problemas que en realidad están reflejando otra cuestión de fondo, de algo que no va bien en la pareja.
No hablaba como profesional, no soy psicóloga ni sexóloga, hablaba desde el punto de vista personal, mío y de otras personas que conozco que han tenido problemas, y por eso me gustaría apuntar que a veces la solución es dejar la pareja, y algunos problemas dejan de serlo.
Lo ideal sería que tu pareja fuera tu aliada, pero no siempre es así. Y tampoco es cuestión de buscar culpables (no es que esto se haya mencionado en ningún momento, es algo que también sucede).
Gracias por tu respuesta y por mostrarme algo más sobre las terapias sexuales
Este post debería hacernos reflexionar a todos cuando decimos “es que las mujeres (o los hombres) son así”, que viene a ser como asumir la fatalidad de no entenderse y de que cada cual se quede en su madriguera.
Efectivamente, los problemas de alguno de los miembros de la pareja (particularmente los sexuales) son de los dos y no de quien los protagoniza aparenemente. Y son de los dos porque a veces la solución depende tanto de uno como (puede que incluso más) del otro. Y si la solución depende de los dos, las consecuencias son también para los dos. Por tanto, mejor es que los dos se impliquen en encontrar la soluciones.
Del mismo modo también son de los dos, por ejemplo, los deseos de uno de los miembros. Como ya he expresado en alguna otra ocasión, no vale con decir eso tan aséptico de “no hagas nada que no quieras hacer”, “si no te lo da tu pareja, cambia de pareja”, en la pareja -como en general en la vida- no valen las explicaciones simples. Si tu pareja desea hacer algo, más vale que trates de encontrar un “arreglo” intermedio, del mismo modo que si no lo desea pero tú sí, también vale más encontrar la componenda.
En definitiva, la pareja debería ser esa relación donde cada uno encuentra el marco adecuado para hacer las cosas que desea y no donde se le cortan las alas, lo cual exige, sin duda, que cada uno se emplee a fondo para incluir en sus gustos los gustos del otro. Todo tiene límites, claro, pero me parece que hay que pecar por exceso más que por defecto.
Es la primera vez que escribo, pero llevo tiempo siguiendo vuestros escritos. Tanto los de la dueña del blog como los de los otros psicólogos que tan acertado escriben. Es un verdadero placer seguiros.
No me identifico porque como profesional de la medicina mejor no, pero quiero expresar mi opinión. Bustamante ha puesto el dedo en la llaga, pero es muy educado y muy políticamente correcto, siempre lo demuestra. Hasta cuando algún seguidor se pasa de la raya es un caballero. Yo ya hubiera dado más de un guantazo. Lo que hemos de aguantar a veces.
En consulta veo cosas realmente espeluznantes sobre la falta de empatía y solidaridad con la pareja cuando hay problemas sexuales. Trato a muchos hombres enfermos que tienen problemas de erección a causa de la medicación que han de tomar. Algunas esposas son de lo peor que he visto, los machacan porque el pobre hombre no puede. Tan grave es la situación que alguna vez he pedido que me traigan a la señora. Tengo que morderme la lengua, porque no me dedico a lo sexual, pero daría bofetadas.
Y no me extrañaría que al revés también pase algo parecido. Pero no me lo cuentan tanto. Eso me llama la atención.
Ale a seguir con el trabajo y así de bien. Que dais gusto.
Muchísimas gracias por el apoyo Dra de tapado.
En relación a lo que cuentas, nunca dejan de sorprenderme la manera en la que las parejas pueden ponerse la zancadilla el uno al otro, sobre todo porque paren olvidar, que si tu pareja cae, acabará arrastrándote con ella en la caída.
Todos los problemas de uno de los miembros de la relación (sea esta a dos, a tres o muchos) son de todos. Y deben abordarse por parte de todos.
Creo que influye mucho en no abordar estos temas este individualismo galopante que domina la cultura. Parece que todo lo tenemos que solucionar solos y sin ayuda.
Es un gran error en el que estamos cayendo en el ámbito de la sexualidad y en otros ámbitos también.
Lamentablemente, en mi opinión la gran dificultad es que en un porcentaje muy alto de los casos, la persona que tiene el problema no lo asume, y por lo tanto, la otra parte puede hacer poco o nada más que frustarse más aún. No es fácil asumir un problema sexual para, digamos “la parte que lo origina”.