Cómo mantener la tensión sexual

“El sexo no sólo nos atrae por el placer que nos puede deparar. Si sólo fuera por esos míseros segundos que dura el éxtasis, nos bastaría con hacerlo como autómatas. Sonaría una señal acústica a una hora determinada y todos nos dedicaríamos a lo mismo. Equis minutos, nos desfogaríamos y asunto concluido. Y después seguiríamos con lo que hacíamos cuando sonó el aviso. Si no firmamos por una cosa así, será por algo… El buen sexo es aquel que nos hace sentirnos vivos. Y eso es, en realidad, lo que anhelamos.” (Extracto de mi libro “Deseo”.)

Vibrar es una de mis palabras favoritas y si la conjugo con sexo y pareja, ni te cuento. Pero no lo dudes: amar no implica desear. No es verdad que porque nos llevemos de p… madre y nos queramos con locura, el sexo haya de ser bueno. Para nada. La convivencia implica una seguridad que no casa con la necesidad de misterio, de lo prohibido, de novedad, de conquista… es decir, los ingredientes (algunos o todos) que nos hacen vibrar al principio de cualquier relación. Por eso es tan fácil caer en la rutina.

¿Y cómo lograr que no desaparezca la pasión? Ojalá hubiera una fórmula infalible para escaparse de la monotonía y, puestos a pedir, cómoda y fácil, pero no es así. Lograrlo implica, en primer lugar, madurar (= entender que nefasto es creerse esa idea infantil de que el deseo siempre ha de ser arrebatador y surgir espontáneamente) y, en segundo, el esfuerzo de cuidarlo con entrega y con mimo, tanto como el que dedicamos a otros aspectos menos importantes de nuestra vida… ¡y eso como mínimo!

Lo dicho: la fórmula mágica no existe (además, cada pareja es un mundo), pero no creo desacertado considerar dos factores como imprescindibles (¿a ver qué te parecen?):

- Dedicarle un tiempo a reflexionar (¡no todo es hacer!) sobre cómo nos va: qué sobra, falta, necesitamos; qué me/le/nos pone, qué no le he dicho y aún no me ha confesado (me refiero a sus deseos, no a infidelidades, ¡mal pensada/o!)…

– Salir de la zona de confort
, es decir, atrevernos a mostrarnos lo oculto (yo a mi amor, mi amor a mí*); retarme y retarle; probar aún con miedo y vergüenza; arriesgarme (incluso, pegármela a menudo), descubrirme y descubrir a mi pareja (a todas las que puedo ser y puede ser) con el tiempo…

En definitiva, buscar cómo recrear esa vibración que me/le/nos ponía al principio.

Si a eso le añadimos tener una vida propia que haga que el otro le sigamos resultando alguien interesante = que vale la pena conservar (y viceversa: que la tenga)… creo que nos habremos acercado bastante a lo (que sigue siendo) deseable.

(Las imágenes pertenecen a una campaña que realizo en su momento Tulipán, una marca argentina de preservativos que siempre ha sido muy original desde el punto de vista publicitario. Es obvio, que su idea era prevenir sobre el peligro de algunas Infecciones de Transmisión Sexual, pero me parece que también sirve para ilustrar lo que es hacerlo sin tensión sexual.)

Si te ha interesado este artículo, quizás te apetezca leer “¿Quién dijo miedo? Atrévete a confesarle tus deseos sexuales” y tampoco dejes de echarle un vistazo a “Cuando la cama solo sirve para dormir… toca revisión”.

* Mi primera idea fue escribir “yo a él, él a mí”, pero me di cuenta de que estaba excluyendo. Cómo cuesta escribir pensando en todas las posibilidades combinatorias, es decir, sin dejarse (por culpa del lenguaje y, lo reconozco, de mi orientación) a quien no es heterosexual. Alguien me explico una vez que cuando usamos el supuesto masculino para hablar de hombres y mujeres, en realidad se trata de un neutro. Necesito que alguien me aclare esta cuestión y acabe con este dolor de cabeza que ya sabes en qué desemboca.

18 respuestas a “Cómo mantener la tensión sexual”

  1. Hugo dice:

    Debo decir que yo lo he intentado, una y mil veces. Me confieso a mi mujer, le cuento mis deseos más íntimos y le pregunto por los suyos. Pero la respuesta siempre es la misma, no hay nada que le interese de forma especial (a veces creo que ni siquiera el sexo) ni tiene ningún deseo oculto o insatisfecho. En cuanto a mis deseos, siguen siendo eso, deseos por satisfacer.

  2. Endorfina dice:

    Quiero subrayar el párrafo siguiente: “Si a eso le añadimos tener una vida propia que haga que el otro le sigamos resultando alguien interesante = que vale la pena conservar (y viceversa: que la tenga)… creo que nos habremos acercado bastante a lo (que sigue siendo) deseable”. Pienso que debe haber un espacio común en la pareja, pero sobre todo, debe existir un espacio propio, sin que la otra parte lo entienda como un alejamiento, pasar de ella o falta de compromiso, todo lo contrario, eso enriquece (¿tú cueces o enriqueces?). A mí eso de fundirnos en uno, tener los mismos gustos, aficiones, trabajos, los mismos amigos (o ninguno por haberlos dejado de lado para centrarte en tu relación) e ir los domingos a misa bien conjuntaditos, mira, ha sido escribirlo, y estoy tirada en el suelo entre convulsiones.

    Por otra parte, y a modo de curiosidad, yo conocí a una persona que cuando notaba que la relación caía en la rutina, para avivarla —aviso, niños no lo hagáis en casa— montaba una bronca monumental por algo que sabía que me iba a sacar de quicio y después de mucho discutir, había reconciliación. Era efectivo sí, y también muy mezquino.

  3. Ojovertical dice:

    Los blogs y las blogas como este y esta, estan hechas y hechos para verter opiniones y opinionas. Yo creo que en nuestros y nuestras días hay comportamientos y comportamientas que rebasan el ridículo y la ridícula máximo y máxima permitido y permitida. Me siento profundamente feminista y feministo….
    pero al cesar lo que es del cesar.
    POR TODOS LOS DIOSES DEL UNIVERSO ¿No va siendo hora de dejar de tirar piedras a nuestro propio tejado? ¿No va siendo hora de dejar de perder el tiempo con puerilidades?

    ¿Cómo mantener la tensión sexual?
    Currándoselo, es evidente. Yo en particular intento empaparme de las enseñanzas de Sylvia. Y me ha enseñado y ayudado lo que no está escrito (y seguro que seguirá haciéndolo).
    ¿Cuánto tiempo puede mantenerse en una misma pareja?
    Esa es la gran cuestión. Y como sólo el tiempo te hace saber la respuesta, yo estoy en mitad de mi lucha, y no sé la respuesta. Sólo sé que moriré luchando. Y que me imagino que será igual de variable que el propio éxito de las relaciones de pareja a un nivel general. Es decir, unas pocas consiguen ser felices durante toda una vida, y otras muchas fracasan, por falta de empeño, dedicación, compromiso… etc etc.

  4. voyeur dice:

    Si creeis que la zona de confort es mala, mejor ni os cuento la que viene despues.

  5. Manu pontevedra dice:

    Desde luego si alguien descubriese esa “formula mágica” para mantener el deseo,la pasión,el morbo…etc de los inicios de una relación,sin duda se haría de oro.Por desgracia, la mayoría de parejas que conozco y hablan sin pudor del tema,acaban reconociendo que a medida que pasa el tiempo, el sexo ya no es tan intenso y vibrante como antes.Yo incluso añadiría que cuanto mas compenetrado estás con tu pareja,mas cuesta sorprenderse,provocarse y elevar la tensión sexual .
    Empiezo a creer que el modelo francés del siglo 18,donde era algo habitual en los matrimonios que cada un@ tuviese su amante,era un posible acercamiento a esa “fórmula mágica”.

  6. La Nena Mala dice:

    Gracias Sylvia por tu aportación sobre un tema tan interesante que nos afecta a todos (en genérico y neutro jiji), como ves, no eres la única que ,a veces, tiene dolor de cabeza (y no por falta de deseo precisamente ;-) )

    Un saludo y gracias por volver al blog!!!!!

  7. amiquemeaprendan dice:

    Supongo que más que tratarse de género … Es una cuestión de quién?? y cómo?? lo diga. A mi personalmente saliendo de tú boca me da igual que me lo digas en modo MASCULINO, FEMENINO, HETERO, LESVICO, TRANS, GAY, HETEROFLEXIBLE, HOMOFLEXIBLE, porque al venir de ti, automática y naturalmente mi cabeza hace el cambio usando exactamente el género que a mí me gusta!!! Sin provocar ningún pensamiento negativo al respecto.

    Bienvenida querida Sylvia!!!! Automáticamente leerte es sacarme una sonrisa :)

  8. becades puerto dice:

    buenas tardes
    Y al genérico nunca le dio por ser femenino?.Muchas interrogantes en mi cabeza. Quizás las palabras debemos elegirlas según lo que queramos transmitir al oyente o lector. Creo que a menudo el lenguaje que tiene en cuenta a las mujeres no se usa porque refleja la idea que tenemos los hombres de las mujeres. La sociedad es machista, tenemos los datos de la violencia hacia las mujeres ( una gran lacra que aumenta en capas jóvenes). Por lo tanto el uso de un lenguaje no sexista puede adquirir una gran importancia para contrarrestar esas actitudes y comportamientos de machistas.

  9. Lidia dice:

    El lenguaje condiciona el pensamiento. Si al hablar, solo hablamos en masculino, invisibilizamos a las mujeres. Como han sido invisibilizadas a lo largo de la historia, en los libros, en los colegios, en nuestras conversaciones cotidianas…
    No se trata de volvernos locas. Podemos ser flexibles, equivocarnos, tener la costumbre de hablar en masculino… Pero debemos ser conscientes de las consecuencias de hablar siempre en masculino.
    Yo me niego a hacerlo.
    Me alegra mucho que hayas vuelto Sylvia!!

  10. All dice:

    ¿Y qué se puede hacer cuando una de las personas está tan “conforme” en la zona de control que, no sólo no ve la necesidad de moverse de ahí, si no que le parece algo extraño?
    Recuerdo varios comentarios al respecto como los que aparecen en este post:
    http://www.sylviadebejar.com/cuando-la-cama-solo-sirve-para-dormir-toca-revision/
    por parte de Al (que no soy yo;-)) y otro que no encuentro de alguien que había tirado la toalla…

  11. Rocío dice:

    ¡Hola Silvia!
    Hablas del “masculino genérico”.
    ” La RAE establece al masculino como el género gramatical no marcado (genérico) es decir, están incluidos los individuos de ese sexo, pero también el femenino, todo el conjunto, tanto en plural como en singular. ”

    Lo que ocurre es que los movimientos más feministas (o que así se califican…) dicen que es discriminatorio. No lo creo así; es una cuestión de economía del lenguaje. En todo caso, el género femenino sería el beneficiado porque es el “marcado”, es decir, el diferente, el especial… El masculino es “no marcado”, que sirve para todo…

    Sinceramente, me parece que muchas veces algunos de estos grupos malgastan energías tontamente y se olvidan de cuestiones mucho más importantes…

    Yo no me siento discriminada y, si a la norma te remites, estaría perfectamente escrito…

    ¿Qué es eso de “miembros” y “miembras”? Nada, ¡todos iguales!

    ¡Saludos y gracias por tu trabajo!

    1. sylvia dice:

      Muchas gracias por molestarte en contestar a mi pregunta… Yo tb me SENTÍA cómoda con el genérico, pero me he sentido y a veces me siento muy presionada al respecto. A la mínima ya estamos con lo de machista, sexista y, a veces, soy humana, me dejo influenciar. Lo malo es que lo hago en público. Juro aprender a dejar de hacerlo en el 2014 y bloquear a quienes me toquen las narices. No suelo censurar a nadie, pues quizás ha llegado el momento de hacerlo.

      1. Rocío dice:

        Je, je… ¡Adelante! Yo hablo en genérico porque me da la gana y no soy machista…

      2. Bes dice:

        Totalmente de acuerdo con Rocío. Estoy taaaaan cansada de “los niños y las niñas”, los “jubilados y las jubiladas”, “los trabajadores y las trabajadoras”… No, Sylvia, tú también no, por favor!!! :-D

      3. Dora dice:

        A la hora de escribir me ocurre lo mismo, me ahogo entre tanto masculino y femenino y a veces los textos quedan “pesados”. Así que hacer caso a la RAE da un respiro.

        Ahora, aún así, no puedo evitar tener sobre mis hombres una pequeña carga de responsabilidad, porque aunque a la mayoría de la gente este tema del lenguaje sexista le parezca una pantomima, yo he interiorizado que no lo es.

        No es el lugar para hablar de eso (¡aunque me encantaría!), pero de verdad que el lenguaje juega un papel muy importante en la lucha por la visibilización de las mujeres (y en en temas relacionados con el sexo, ni te cuento!).

        Pero es agotador… uffffffffffff jaja

        1. Su dice:

          Yo me uno al masculino genérico. Nunca me he sentido discriminada con él, y creo que lo que nos discrimina son los actos, no el lenguaje.
          Soy mujer y soy “ingeniero”, porque para mí esa palabra describe una profesión, no un género. Pero cuando leo “Asociación de Padres y Madres”, por ejemplo, aparte de que para mí chirría, es cuando siento discriminación porque hago una distinción.
          Para mí el feminismo se demuestra en los actos, no en cómo escribimos. Al final creo que nos acabamos centrando en detalles accesorios que nos desvían del verdadero problema. Y a los que mandan les viene de maravilla.

          Y en cuanto al tema del post…. Sólo decirte que tu libro “Deseo” me ayudó en una época difícil, y que ahora, tras ocho años de relación, estamos en el mejor momento en todos los aspectos. Así que, sí, la llama se puede reavivar, se puede salir de las zonas muertas y semimuertas, pero es difícil. Yo creo que hay que tener, sobretodo, voluntad de cambio y mucha comunicación, y no haber perdido la atracción por el otro, seguir encontrándole atractivo en el más amplio sentido de la palabra, tanto física como intelectualmente.

          Un abrazo!

          1. Su dice:

            En fin, me he equivocado y he respondido donde no debía :). Quería ir al primer comentario de esta tanda…

  12. Diana dice:

    La zona de confort es peligrosa, los miedos y tabúes hacen que cueste salir de ella,… en innovar está la clave para vibrar.

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